En esta entrada vamos a
hablar de una pintoresca calle del Madrid de los Austrias: La calle del Codo.
La calle del Codo es una
calle antigua, conserva el trazado del Madrid Medieval sin variación hasta
nuestros días. Estrecha, irregular, siempre en sombra, ajena al sol por su
tortuoso trazado y por su estrechez.
Ubicación fuente google Maps |
Tiene 86 metros de longitud y comunica la Plaza
de la Villa con la Plaza del Conde de Miranda, esa plaza donde está el Convento
de las Carboneras. En este caso, por su forma, no es muy difícil saber de dónde
le viene al nombre a la calle que parece
un brazo doblado en 90 grados y que se ha llamado así siempre
![]() |
Foto José M. Bustos |
En el famoso plano de
Texeira de 1654 se puede observar la callejuela aunque no aparece su nombre. En
el plano de la villa y corte de 1800 esta calle ya aparecía con su nombre
dentro del barrio de San Justo.
Foto José M. Bustos |
Foto José M. Bustos |
En esta calle haciendo
esquina con la Plaza de la Villa se
encuentra la Torre
de los Lujanes, de estilo mudejar y fechada en el siglo XV. Aquella
en donde estuvo prisionero el rey de Francia Francisco I después de la
batalla de Pavía Toda la manzana que conforma los pares de la calle está
especialmente protegida al ser considerada entorno histórico artístico.
Aparte
del la Torre de los Lujanes en esta manzana está la antigua Hemeroteca
Municipal, la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País y la
Iglesia del Corpus Christi.
Foto José M. Bustos |
Foto José M. Bustos |
En la parte de los impares
no existe este grado de protección singular. Aquí se sitúan los pocos comercios
que tiene la calle digamos que es la parte "moderna" de la calle.
Esta calle por su estrechez
era preferida para los duelos de espadachines del siglo de oro. Arturo Perez
Reverte recoge con maestría en su obra "El Caballero del Jubón Amarillo”, libro
perteneciente a la serie del Capitán Alatriste donde relata un duelo en
esta calle del Capitán con unos sicarios que quieren asesinar a Guadalmedina.
Foto José M. Bustos |
Pero lo más famoso de esta
calle es la leyenda de Don Francisco de Quevedo (uno de los grandes del siglo
de oro, el más agudo de todos) que se ha transmitido de boca a boca durante los
años.
Don Francisco parece ser que
de vuelta de sus correrías tabernarias tenía la costumbre de aliviar su vejiga siempre en la misma tapia con el consiguiente
disgusto de sus vecinos.
Foto José M. Bustos |
Uno de los vecinos, con la
intención de tocar la conciencia del literato, pintó una cruz con el mensaje "No se mea
donde hay una cruz". A Don Francisco no le gustó ni un pelo el
cartelito de marras y fiel a su ironía, contestó con un nuevo depósito y otra
frase: "No
se coloca una cruz donde se mea".
Foto José M. Bustos. ¿Por que no aquí el lugar que tanto gustaba a Quevedo? |
Este madrileño universal como siempre genial
![]() |
Fuente Wikipedia |
BIBLIOGRAFIA
NOTA:
Puedes utilizar toda la información
contenida en esta entrada pero por favor cita su origen y el nombre del Blog
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario MdM